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Actualmente, los CEO (Chief Executive Officer) o también llamado Oficial Ejecutivo en Jefe o Gerente General de una empresa enfrentan diversos tipos de desafíos y, en paralelo, se encuentran expuestos a cambios permanentes propios del mercado u otros, lo que a veces los inducen a errores y perjudican a la organización. En este sentido urge reflexionar sobre el desempeño de estos en la entidad, proyecciones y perfiles para asegurar la toma de decisión correcta y asegurar la vigencia de la compañía en el tiempo.
El sexto estudio CEO Survey 2006 elaborado conjuntamente por el semanario PRWeek y la firma global de Relaciones Públicas Burson-Marsteller, basada en la opinión de 252 CEOs, dice que los principales representantes de las empresas revisan sus estrategias de negocio ante la aparición de asuntos nuevos, guiándose por el instinto que les otorga su experiencia, el conocimiento práctico del sector o su habitual previsión de las actitudes y comportamientos de los grupos de interés.
Según los datos obtenidos, seis de cada diez CEOs señalan que lo instintivo ejerce una notable influencia en sus estrategias de negocios (62%), mientras que sólo cuatro de cada diez citan las cifras internas y la información financiera (44%) o los análisis de la competencia (41%) para la toma de decisiones. Las principales prioridades de los CEOs, a la hora de considerar el resultado de sus acciones, son las reacciones de los clientes (79%), el rendimiento financiero a largo plazo (74%) y la reputación corporativa de su compañía (73%).
Pese a centrarse en objetivos financieros a largo plazo, los CEOs revisan frecuentemente sus estrategias ante los asuntos que se van presentando. Así, un 64% de los CEOs entrevistados señala que reevalúa cada trimestre, o incluso cada menos tiempo, sus objetivos comerciales a largo plazo.
Las razones principales por las cuales los CEOs admiten cambiar de rumbo con tanta frecuencia son, por orden de consideración, las nuevas tecnologías (58%), los cambios en el precio de la energía (41%) y los costes y preocupaciones sanitarias (39%).
Además, la encuesta revela que más de la mitad de los CEOs (53%) subraya la necesidad de comprender mejor el impacto que tienen sobre su negocio las posibles cuestiones que van surgiendo a la hora de revisar sus estrategias y reestructurar sus recursos.
Carmen Valera, CEO de Burson-Marsteller España, sostienen que en un entorno en el que las personas cambian de compañía con mayor frecuencia y a menudo se sienten menos vinculadas a las grandes organizaciones, los CEOs deben soportar una gran presión a la hora de contratar y conservar los mejores talentos. Además, agrega que la creación de una cultura de innovación y la integración de los empleados en el proceso de toma de decisiones son componentes fundamentales para fomentar la fidelidad y el compromiso con la misión de la compañía.
En consecuencia, los buenos CEOs son buenos actores, puesto que saben que papel representar en circunstancias distintas, ya que usan su originalidad para promocionar mejoras y cambios. Entonces convertirse en un CEO es como escalar una montaña, donde se debe saber “manejar las sogas”, y saber sobreponerse a obstáculos.
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