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Miércoles 15 de agosto a las 6.41 p.m. Un fuerte y largo terremoto sacude el país. La magnitud 7.9 grados en la escala de Richter.
Aquél momento nos hizo revivir en segundos la historia que nuestros abuelos y padres vivieron un 31 de mayo de 1970 (Sin dejar de lado el ocurrido en 1974) cuando un intenso terremoto de magnitud 7.9 sacudió el norte peruano y destruyó las ciudades de Yungay, Huaraz y Chimbote, además de los pueblos aledaños. Más de 70.000 personas perecieron y 600.000 quedaron sin hogar.
Hoy, las mismas escenas trágicas y de dolor las viven los pueblos del centro y sur peruano, quienes albergan el mayor número de víctimas, siendo aún sujetos de las continuas réplicas. A la fecha el número de damnificados sigue en aumento como el de bajas.
Este hecho, ayer, demostró que el país no se encuentra preparado para afrontar eventos de esta índole. Si bien la oportuna intervención del presidente Alan García y del Consejo de Ministros fue rápida, la solución a los innumerables problemas que trae este tipo de sismo como asistencia médica, vías alternas de transporte y otros no han sido controlados ni en un 40%.
La misma situación se le atribuye al sector de Telecomunicaciones, que al momento todavía no restablece totalmente la red y las comunicaciones, tanto por la telefonía móvil como fija. Si bien retorna por momentos, otros segundos se cae. Con el conocimiento y la experiencia de saturación de la red de telefonía en fechas importantes como Navidad, Año Nuevo y otros, los operadores deberían tener soluciones o planes de contingencia para hacer frente a este tipo de desastres naturales. Es importante destacar que la comunicación es y será una pieza clave en la vida del hombre; por tanto no se puede estar sin comunicación e información. Hay que destacar la labor que vienen realizando los medios de comunicación como la radio, la televisión, los radios aficionados y, también la Internet que paradójicamente si estuvo funcionando en los sitios que se tenía acceso y había fluido eléctrico, permitiendo la comunicación entre familiares residentes en el país y el extranjero. Hay que reconocer que la Internet en estos casos puede constituir otra vía de comunicación instantánea para estar informados. Pocos fueron en esta ocasión las que lo emplearon.
Es así que los más de 27 millones de peruanos ante el panorama desolador que abrazábamos también fuimos sujetos de lo indicado en líneas superiores, además de una intensa congestión vehicular y falta de fluido eléctrico en algunos sectores. Todos estos datos reafirman las faltas de medidas de prevención que debe tener en cuenta el Estado para asegurarnos tranquilidad y confianza ante otras posibles réplicas de la misma medición.
Hoy, quizás, algunos viven el hecho por vez primera y están sanos y salvo. Otros no tuvieron la misma suerte y necesitan de nuestro apoyo y colaboración inmediata para afrontar los hechos con serenidad, confianza y fe. Common Perú, desde esta tribuna, se solidariza con todos los afectados e invita a todos a colaborar con los más de 80,000 damnificados, quienes en esta oportunidad quizá no fue usted ni yo, pero quizás si algún amigo, hermano, familia o compatriota.
Las instituciones como Defensa Civil, Ministerio de Justicia y otras están recibiendo las ayudas necesarias, las mismas que se encuentran siendo trasladadas de forma aérea por las Fuerzas Armadas. La lista de víctimas puede conocerse a través de la línea telefónica 0-800-10828, que ha dispuesto gratuitamente InfoSalud.
También pueden colaborar a través de Caritas que ha aperturado cuentas de donación, puede visitar su página: http://www.caritas.org.pe/
ó a la Cámara de Comercio de Lima: http://www.camaralima.org.pe/vipcam/paginas/solidaridad.html Common Perú les agradece a todos su preferencia y los invita a leer los contenidos elaborados en esta edición.
El Editor
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