El valor de la información

El desarrollo de las nuevas tecnologías ha formado una serie de cambios estructurales, a nivel económico, laboral, social, educativo, político y de relaciones en las personas. En definitiva, ha configurando la emergencia de una nueva forma de entender la cultura. En este sentido, la información aparece como el elemento clave de este tipo de sociedad.

Así, vemos cómo la información a lo largo de estás últimas décadas se ha convertido en uno de los activos más importante de las empresas y de la persona. Especialistas en el tema dicen que esta Sociedad de la Información se va a definir en relación a mecanismos como la producción, el tratamiento y la distribución de la información. Además, exigirá desde un punto de vista técnico, la infraestructura necesaria para su utilización en todos los ámbitos de la economía y de la vida social.

En la actualidad, la sociedad occidental en la cual estamos inmersos nos vende la información como un elemento accesible, que se puede poseer, que da poder, que da conocimiento. Ante ello, la información se ha convertido en un culto, en un mito, algo que otorga autoridad, ventajas, superioridad y dominio. Sin embargo, no se considera que la información tenga carácter informativo, por el simple hecho de ser poseída; o de poder ser asimilada por un sujeto. Se ha producido un cambio en el concepto de la información.

La información con las nuevas tecnologías, se independiza de los sujetos. Las personas son despojadas de la posesión, de ser la fuente y manantial de la información. En último término, no es la información para los sujetos y gracias a ellos, sino que los sujetos son para la información y, al final, serán los productos de la misma. Es decir, el mundo físico ha dejado de ser el destinatario básico de la transformación. El destinatario ahora, es la totalidad de lo real, los seres humanos incluidos.

Al mismo tiempo, la información ha pasado a ser un bien de consumo. Pero no sólo este producto entra dentro de esta categoría sino que los modos de vida de las personas de los países más desarrollados se han transformado de una manera radical. Asistimos al nacimiento de una nueva sociedad donde la calidad, la gestión y la velocidad de la información se convierten en factor clave de la competitividad tanto para el conjunto de los oferentes como para los demandantes. Las tecnologías de la información y comunicación condicionan la economía en todas sus etapas. Por todo ello, la información, es controlada por las condiciones del mercado. Estas determinan por un lado, quienes tienen acceso a ella y por otro, qué o quiénes controlan su creación y su disposición.

El Editor