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La actual coyuntura del mercado ha generado que las empresas modifiquen su forma de análisis y de evaluación tanto a nivel interno como externo. Si bien antes se realizaba una evaluación de tipo funcional, que arrojaba resultados generales, hoy, las organizaciones han empezado a descomponer su estructura y evaluar área por área (mercadeo, producción, ventas, recursos humanos, investigación, logística, desarrollo, etc), a fin de conocer el desempeño de cada división.
El punto de partida de esta realidad es el concepto del análisis de la cadena de valor, que se define como la suma de beneficios que se percibe al comprar o usar un producto y servicio. La cadena de valor es una forma de análisis de la actividad empresarial mediante la cual se descompone a una empresa en sus partes constitutivas, para identificar las fuentes de ventaja competitiva que pudieran aportar a la compañía un valor potencial o agregado a favor de los clientes y usuarios.
Estas ventajas competitivas se adquieren cuando las empresas integran y desarrollan sus actividades generadoras de valor agregado con la menor inversión y con el mayor número de elementos diferenciadores que emplean sus similares. De esta manera, logran alcanzar un sitio preferencial en el mercado y en la mente de los consumidores. Es importante señalar que la cadena de de valor de una empresa está integrada por todas las actividades generadoras de valor agregado y por los márgenes que éstas aportan.
Actualmente en nuestro país son muchas las empresas que han desplazado su sistema de evaluación por aplicar esta nueva herramienta gerencial, que no sólo les ha permitido evaluar el desarrollo óptimo de sus actividades, sino que también les ha ayudado a identificar las capacidades claves para satisfacer las necesidades de los clientes y evaluar las comunicaciones internas diseñadas por la empresa con la cadena de valor de los clientes, canales y proveedores.
Las cadenas de valor son ventajas económicas en las que hay que invertir y que deben ser cuidadosamente manejadas, protegidas y continuamente reforzadas. Es por eso que constituyen el eje fundamental de la gestión empresarial al trabajar arduamente en procesos con los empleados, permitiendo crear en ellos una conciencia y un compromiso con su trabajo y con la organización en general; teniendo como resultado, el mejoramiento los bienes y/o servicios ofrecidos por la organización, permitiendo así detectar en un alto porcentaje el mejoramiento de la empresa representado en un mayor Valor Económico Agregado que finalmente será percibido por el accionista.
Esta razón ha convertido en los últimos años la Gestión Humana en un elemento fusionador entre la empresa y el colaborador, logrando resultados visibles y cuantificables.
De otro lado, TI da valor al negocio contribuyendo directamente a que otras unidades o áreas del negocio alcancen sus objetivos. Esto nos lleva a su vez a hablar de la cadena de valor virtual y que la podemos resumir como: “El conjunto de Sistemas de Información, base de datos y comunicaciones que soportan los procesos”, lo que nos permite encontrar el GAP entre el análisis de la cadena de valor real y virtual y a su vez tratar el modelo de negocio actual Vs. El modelo de negocio futuro. Bajo este esquema, la cadena de valor ya no solo se circunscribe al ámbito propio del negocio si no que se extiende hacia su entorno inmediato (desde nuestros proveedores hasta nuestros clientes) o conocido como el “deployment”.
En la actualidad, la cadena de valor virtual es la que mayor demanda tiene en estos momentos, ya que esta redefine economías de escala permitiendo que pequeñas compañías logren bajos costos unitarios por productos y servicios en mercados dominados por empresas grandes. Los administradores de hoy deben buscar incrementar estrategias del lado de la demanda, valorar sus negocios, fortalezas, debilidades, oportunidades y riesgos a lo largo de las cadenas de valor tanto físico como virtual. En ambos casos, se puede crear o sepultar un negocio.
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