Tecnología, motor del cambio

Perú está cada vez más cerca de la firma del TLC con Estados Unidos; por tanto el escenario se vislumbra más prometedor que en otras épocas para las empresas, según sea su índole y naturaleza de ser. Y es que los beneficios parecen estar hechos para todos.

En el transcurso de estos día, los comentarios sobre este paso decisivo para el país han sido controversiales, los buenos y los malos. Pero, en medio de estos la tecnología ha sido sujeto de análisis de parte de los especialistas, ya que según lo indican, esta será un factor clave para competir en este mercado global.

Es en este sentido que, las empresas grandes y pequeñas empiezan a evaluar sus estructuras y herramientas tecnológicas para poder realizar cambios en los procesos de protección de datos, dotarse de poderosas y robustas soluciones en hardware y software, reestructurar y potenciar sus unidades de negocio, capacitar a su personal en los nuevos estándares internacionales que exige ser parte de esta nueva experiencia y rediseñar la distribución y la logística de la entidad.

Estos cambios, si bien exigen una modificación en la infraestructura en la organización también implica una reingienería en la mente de los miembros de la organización, es decir, la inversión y adopción de las nuevas tecnologías no asegura el éxito en una empresa, sino en la correcta aplicación, uso y disposición de las personas de trabajar con ello.

Por eso es importante hacer un alto y reflexionar respecto a la visión empresarial y tecnológica que implicará ser partícipes de los tratados de libre comercio para no llegar tarde a los beneficios y ventajas que esto promete ofrecer a todos, desde la posición en la que nos encontremos. La decisión y oportunidad de ser un activo importante en el mercado mundial depende de cada uno; por tanto los propios jueces de nuestro desarrollo seremos nosotros mismos.

Es momento de actuar y de forma oportuna para registrar un crecimiento sostenido de la empresa en el exterior, obtener una mejor cobertura y participación de mercado, la misma que con ventajas competitivas nos diferencien de los otros.

El tiempo apremia, pero no hay que desesperar, por el contrario hay que ser responsables y seguros en la toma de decisiones que finalmente definen el futuro. Este es uno de los recursos que a diferencia de los existentes no tiene devolución por eso dice el viejo adagio que el tiempo vale oro.